Entonces, sin hacer ruido, cuando me dí cuenta que había alguien más ahí sentí una especie de dolor.
Más bien fue un lapsus de tres segundos. Menos.
Me alegré, y no me resultó raro haberlo hecho.
Luego comprendí que todo mi yo había vuelto a ser libre.
Más bien fue un lapsus de tres segundos. Menos.
Me alegré, y no me resultó raro haberlo hecho.
Luego comprendí que todo mi yo había vuelto a ser libre.
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