viernes, 13 de septiembre de 2013

Entonces, sin hacer ruido, cuando me dí cuenta que había alguien más ahí sentí una especie de dolor. 
Más bien fue un lapsus de tres segundos. Menos.
Me alegré, y no me resultó raro haberlo hecho.
Luego comprendí que todo mi yo había vuelto a ser libre.

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