lunes, 21 de octubre de 2013

Romina era una chica común y corriente.
Hablaba, reia, jugaba, lloraba.
Tenía once años cuando le dijeron por primera vez ''Fea'' y veinticuatro cuando dejaron de hacerlo.
Harta de las crueldades de la sociedad, decidió matar a su demonio pasando por el quirófano (los cirujanos se sorprendieron porque nunca habían visto llorar tanto una persona que estaba dispuesta a cambiar para bien).
Volvió a reir, a jugar y el mundo se había vuelto mucho más cálido y alegre que antes.
La gente le sonreía.
Y ella odiaba eso, porque no le sonreían porque realmente ella les cayera bien. Sólo era un rostro bonito haciendo lo que los demás.
Entonces comenzó a tratar mal a todos, como habían hecho con ella, porque se sentía traicionada.
Todavía no se perdona haber cambiado por los demas. Pero se sintió mucho mejor cuando se tatuó ''Fea'' en la muñeca. Aún cree que parte de quien ella era sobrevive en ese tatuaje.

domingo, 13 de octubre de 2013

domingo, 6 de octubre de 2013

Dar sentido a emociones y sensibilidades DAR SENTIDO A EMOCIONES Y SENSIBILIDADES Dar sentido a emociones y sensibilidades  Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades DAR SENTIDO A EMOCIONES Y SENSIBILIDADES Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades Dar sentido a emociones y sensibilidades