Son nómadas. Por eso no se les puede echar la culpa.
Tienen permitido equivocarse y cerrar la boca a la hora de pedir perdón -es como ellos piden una disculpa-.
Se arrepienten enseguida, y basta con un exiguo gesto para que todo les quede en el olvido.
No hay nada en sus corazones. No hay fuego, no hay hielo, no hay pensamiento. No hay nada. Ni el mismo vacío. El límite de células en la cabeza es limitada, así como las posibilidades de que estas hagan sinapsis. Todo es fugaz. Todo va y viene a su conveniencia, porque claro, tambien tienen la capacidad de ser rencorosos.
¿Saben como era antes la figura del diablo?
Bueno, es totalmente opuesta.
Tienen permitido equivocarse y cerrar la boca a la hora de pedir perdón -es como ellos piden una disculpa-.
Se arrepienten enseguida, y basta con un exiguo gesto para que todo les quede en el olvido.
No hay nada en sus corazones. No hay fuego, no hay hielo, no hay pensamiento. No hay nada. Ni el mismo vacío. El límite de células en la cabeza es limitada, así como las posibilidades de que estas hagan sinapsis. Todo es fugaz. Todo va y viene a su conveniencia, porque claro, tambien tienen la capacidad de ser rencorosos.
¿Saben como era antes la figura del diablo?
Bueno, es totalmente opuesta.
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